sábado, 14 de noviembre de 2015

El Cerebro Adicto

El Cerebro Adicto


Hasta hace unas décadas la drogadicción se consideraba un problema moral y de falta de voluntad. Hoy se reconoce como una enfermedad y se sabe cómo tratarla.

Casi todos conocemos algún caso de adicción: amigos, familiares o compañeros adictos al alcohol, al tabaco, a medicamentos legales o a drogas ilícitas. El objeto de la adicción puede variar, pero la respuesta conductual es similar, ya que todas estas adicciones provocan la misma reacción en la química del cerebro. Este descubrimiento ha alterado la forma de considerar, prevenir y remediar las adicciones.



Cuando la ciencia comenzó a estudiar la conducta adictiva  se pensaba que las personas adictas a las drogas y al alcohol tenían una moralidad deficiente y carecían de fuerza de voluntad. Estas ideas moldearon las respuestas de la sociedad al abuso de drogas. Se le consideraba un problema moral y no de salud. Así, en lugar de diseñar acciones preventivas y terapéuticas, se optaba por el castigo y se etiquetaba negativamente a los adictos.


Efectos de algunas sustancias

Nicotina. Estimulante que se encuentra en cigarros y otras formas de tabaco. Es muy adictiva y al fumarse eleva el riesgo de cáncer, enfisema, trastornos bronquiales y problemas cardiovasculares.

Alcohol. Su consumo puede dañar el cerebro y la mayoría de los órganos. Las áreas cerebrales especialmente vulnerables a esta droga son la corteza cerebral (funciones ejecutivas), el hipocampo (memoria y aprendizaje) y el cerebelo (coordinación de movimientos). Mariguana. Puede dañar la memoria y el aprendizaje de corto plazo, la capacidad de concentración y la coordinación. Aumenta el ritmo cardiaco y puede perjudicar los pulmones, así como elevar el riesgo de desarrollar psicosis en personas vulnerables.

Inhalables. Sustancias volátiles que se encuentran en muchos productos caseros, como pinturas, pegamentos y algunos aerosoles. Son extremadamente tóxicos y pueden dañar el corazón, los riñones, los pulmones y el cerebro.

Cocaína. Estimulante que por la brevedad de sus efectos se suele consumir varias veces en una sola sesión. Puede provocar graves consecuencias médicas relacionadas con el corazón y los sistemas respiratorio, nervioso y digestivo.



La mayoría de las drogas interfieren con la actividad de un neurotransmisor llamado dopamina, que desempeña un papel fundamental en las sensaciones de placer. El cerebro está condicionado a repetir conductas que permiten la supervivencia y las drogas actúan produciendo una activación mucho mayor de la que ocurre en las situaciones naturales de recompensa. El cerebro pierde la capacidad de sentir placer por las recompensas naturales, pues se acostumbra rápidamente a las dosis masivas" de dopamina que se producen al consumir una droga, y lo hace reduciendo su producción natural, o bien disminuyendo la cantidad de receptores que captan la señal de este neurotransmisor. Así, cuando falta la droga el cerebro ya no cuenta con dopamina suficiente y la persona deja de disfrutar cosas naturalmente placenteras, lo que conduce a la apatía y a la depresión. 
Cuando el cerebro comienza a adaptarse a altos niveles de dopamina, el individuo tiene que usar más y más droga para obtener el mismo efecto, es decir, se desarrolla tolerancia a la droga. En el individuo que ha llegado a esta etapa, la falta de droga provoca el llamado síndrome de abstinencia, con síntomas como ansiedad, irritabilidad, náuseas, insomnio, episodios de sudoración, temblores y psicosis, y puede llevar a la muerte.

La adolescencia, factor de riesgo

Toda la parte del cerebro que es responsable del juicio, raciocinio y control de la conducta se desarrolla hasta los veintitantos años, como los adolescentes suelen tomar sus decisiones a partir de las emociones y no del juicio y el raciocinio, es más probable que abusen de las sustancias. El problema principal es que en esa etapa de desarrollo el cerebro es mucho más vulnerable. La adolescencia es una época en la que se están desarrollando todas las conexiones y exponer el cerebro a las drogas a esa edad tiene consecuencias mucho más dañinas.  Los daños que causa la mariguana en el cerebro pueden ser reversibles en las personas que la empiezan a consumir en la edad adulta, pero no hay evidencia de que lo sean cuando el abuso comienza en la adolescencia. 


Consecuencias conductuales, familiares y sociales

Todas las adicciones pueden tener graves consecuencias para la salud y las relaciones humanas y, por tanto, para el bienestar personal, familiar y social. Este trastorno afecta varios circuitos cerebrales. Entre ellos los relacionados con el aprendizaje, con la memoria, con el control de emociones, con la toma de decisiones. Asimismo, dependiendo de la sustancia y del tiempo que se haya empleado, los efectos sobre la salud pueden ir de enfermedades cardiovasculares, enfisema o cáncer, al desarrollo de trastornos mentales irreversibles.

Siendo adicto se corre también el riesgo de sufrir o infligir a otras personas algún daño no intencional, o de incurrir en actos de violencia o delitos por influencia de las drogas o de la abstinencia. Las drogas también son un problema social con muchas facetas porque tener un adicto en la familia la modifica, afecta su calidad de vida y tiene un impacto emocional, económico y social. Por esta razón se buscan enfoques de tratamiento que permitan a las personas con adicción abandonar la sustancia, pero al mismo tiempo que modifiquen, desde el aspecto bioquímico y conductual, las causas que provocan y agravan su adicción. Para que un tratamiento sea efectivo debe atacar por todos estos frentes.

Lo mismo sucede con los circuitos relacionados con la voluntad (memoria, emociones, toma de decisiones). Algunos pueden recibir tratamiento con fármacos; otros requerirán terapias cognitivo-conductuales o intervenciones motivacionales, entre otras terapias de eficacia probada en las personas adictas y que también suelen combinarse con fármacos. 

Por tanto, el tratamiento debe definirse según la persona, el tipo de sustancia, el ambiente en que vive y sus recursos, internos y externos. No se intenta resolver únicamente el problema bioquímico, sino considerar al individuo y su contexto: su familia y su lugar de trabajo. En definitiva, se requiere una terapia multidimensional que procure entrenar nuevamente un cerebro que aprendió algo totalmente anormal, pues la adicción, en última instancia, es una enfermedad de aprendizaje.




El mejor enfoque: la prevención

Pero para no llegar a necesitar tratamiento se propone la prevención universal: Evitar todo lo que sabemos que es dañino y tratar de promover y enaltecer lo que sabemos que es positivo. Entre los factores negativos se encuentran, por ejemplo, los padres adictos, la pobreza extrema, la mala nutrición, la falta de ejercicio, así como un ambiente que no sea confiable para los chicos y, desde luego, un entorno de violencia. Deben evitarse esas actividades desafiantes, o de franca delincuencia, pues son factores de muy alto riesgo. Todo lo que promueve un ambiente saludable por fuerza va a reducir el riesgo absoluto de abuso de sustancias.


Reflexión

Elegí este tema por que recientemente se aprobó el uso de la marihuana de manera recreativa a los miembros de la Sociedad Mexicana de Autoconsumo Responsable y Tolerante (SMART), cosa que me ha dejado pensando mucho en todo lo que conlleva el ser adicto a alguna sustancia. En mi caso, soy madre de dos niños y no me gustaría que ninguno de ellos tenga adicciones. Me parece muy importante conocer este tema y dárselo a conocer a nuestras familias, pues las adicciones son problemas graves, con consecuencias que muchas veces no se ven pronto, pero si a largo plazo. Lo mejor que podemos hacer para combatirlas, es tratar de prevenirlas hablando con nuestros niños, adolescentes y adultos también; pues nadie está exento de caer en éstas.


Bibliografia
México: UNAM. Recuperado el 13/04/15, de: http://www.comoves.unam.mx/numeros/articulo/177/el-cerebro-adicto




miércoles, 21 de octubre de 2015

¿Qué es ser un estudiante en línea?

¿Qué es ser un estudiante en línea?
El uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación  han venido a transformar  la manera en como aprendemos; creando escuelas virtuales, en las que podemos seguir con nuestros estudios desde la comodidad de casa, u otros sitios. Sin embargo, esta modalidad de estudios presenta nuevos retos y desafíos para todo aquel que aspire a convertirse en un estudiante en línea.

Las etapas de la modalidad abierta y a distancia
En un entorno virtual no hay lugar para un aprendizaje pasivo y dirigido, tendrás que convertirte en un agente activo de tu propio aprendizaje.

Etapa 1- Enseñanza por Correspondencia
Los medios disponibles eran los impresos y el alumno no con5taba con ningún apoyo más allá de ese material.

Etapa 2- Enseñanza Multimedia
Los medios disponibles para el aprendizaje disponibles fueron: el teléfono, la televisión y recursos audiovisuales. El aprendizaje se basaba en un paquete de instrucciones.

Etapa 3- Telemática
Está ligada a la evolución de las tecnologías de información y comunicación. Se caracterizó por el uso del CD-ROM entre otros.

Etapa 4- Enseñanza colaborativa basada en internet
Los recursos pueden ser enviados vía web y se clasifican en sincrónicos (chat, video conferencia) y asincrónicos (correo electrónico y foros de discusión)
Se propicia un cambio sustancial, dejar de ser alumnos para convertirse en estudiantes;  los estudiantes, mantienen pautas de funcionamiento fundamentadas en la autonomía y la madurez, mientras que el alumno tradicional es dependiente de la acción e instrucciones del docente.
Es importante, no perder de vista que “La educación a distancia se basa en un diálogo didáctico mediado entre docentes de una institución y los estudiantes que, ubicados en espacio diferente al de aquellos, aprenden de forma independiente o grupal.”




Características de la enseñanza colaborativa basada en internet:

Actitud proactiva. Dispones de un amplio margen de libertad y autonomía, te permite tomar decisiones respecto a tu propio aprendizaje y desempeño, sin perder de vista tu objetivo planteado.

Compromiso con el propio aprendizaje. Asumir que eres responsable de tu aprendizaje, pues ahora te conviertes en un agente activo y autogestor del mismo.

Conciencia de las actitudes, destrezas, habilidades y estrategias propias. Deberás generar y potencializar estrategias que te faciliten la recepción y el análisis de la información, las cuales te permitan acceder a la información en cualquier momento, en cualquier lugar, de cualquier forma, al ritmo que tú decidas.

Actitud para trabajar en entornos colaborativos. En la educación en línea hay oportunidad de conocer a diferentes personas, lugares, estrategias de estudio, e historias de vida, de las cuales podrás aprender, es importante que no pierdas de vista que el aprendizaje entre pares enriquece tu propio proceso cognitivo y de desarrollo.

Metas propias. Debes establecer metas más allá de la superación de asignaturas o cursos, y buscar siempre alternativas de solución en caso de tener inconvenientes y evitar esperar a que llegue por sí sola la solución.

Aprendizaje autónomo y Autogestión. Debes generar destrezas relacionadas con la comunicación, la búsqueda, la selección, la producción, la difusión de la información y el conocimiento.
Retos

Dejar atrás el aprendizaje dirigido. Tendrás que aprender a ser autogestivo, autocrítico y reflexivo, la decisión respecto a tú propio aprendizaje y desempeño, depende de ti y de tu administración del tiempo.

Evita memorizar y repetir el conocimiento. Más bien analízalo, procésalo, aprópiate de él y proyecta tu saber.

Dejar atrás los entornos competitivos. No olvides que el trabajo colaborativo no solo enriquece tú propio conocimiento, sino que también fortalece tú aprender a aprender.

 Gestión y administración del tiempo. Deberás crear una agenda de actividades, que te permita programar todas las actividades  que debes realizar, esto te permitirá administrar tus tiempos

Destrezas comunicativas. Deberás potencializar tus habilidades de lectura y escritura. Recuerda evitar el uso excesivo de mayúsculas.

El desafío más grande  será convertirte en todo un alfabeta digital. Es decir, “conocer cuando hay una necesidad de información; identificar las necesidades de la información; trabajar con diversas fuentes y códigos de información; saber manejar la sobrecarga de información y discriminar la calidad de las fuente de información; organizar la información; usar la información eficazmente; y saber comunicar la información encontrada a otros.”
 Se trata de navegar en la red y no naufragar en ella.

Algunos mitos relacionados con la educación en línea:

-Es fácil y sencillo estudiar en línea, solo hay que estar en la computadora y ya.
-No hay que leer nada, basta con copiar y pegar la información que encuentre en la red.
-Como no me conocen (físicamente), puedo dejar de estudiar en cualquier momento.

Hay quienes creen que estudiar en línea es difícil y muy complicado debido a que deben ser un experto en la tecnología. Sin embargo, conforme vayas avanzando en la modalidad abierta y a distancia, te irás dando cuenta que estos mitos son totalmente falsos, ya que ser un estudiante en línea no es fácil ni difícil, basta, con aplicar estrategias y acciones que te permitan autogestionar tu aprendizaje resulta fundamental crear un compromiso contigo y con tu aprendizaje, así como desarrollar tu comprensión lectora.
Ahora, identificas los elementos primordiales para enfrentarte a esta modalidad, y lo que implica ser un estudiante en línea, esfuérzate y ten confianza siempre en lo que realizas. Recuerda que el verdadero aprendizaje no se basa en consumir ideas o información, sino en apropiarte del conocimiento. Nunca olvides que cuentas con las habilidades y destrezas necesarias para triunfar en esta modalidad.

Fuentes de información
Bibliografía del autor
Bautista, G., Borges, F., & Forés, A. (2006). Didáctica universitaria en Entornos Virtuales de Enseñanza-Aprendizaje. Madrid: Ediciones Narcea.

Cabero Almenara, J., & Llorente Cejudo, M. (2008). La alfabetización digital de los alumnos. Competencias digitales para el siglo XXI. Revista portuguesa de pedagogía, 7-28.

García Aretio, L. (2014). Bases, mediaciones y futuro de la EaD en la sociedad digital. Madrid: Editorial síntesis.

Ortíz, J. R. (1998). La educación a distancia en el umbral del nuevo paradigma telemático. Recuperado el 19 de Agosto de 2014, dehttp://goo.gl/TNEVsb

Palacios-Jiménez, N. M. (2005). Un panorama de la educación a distancia. Revista Médica del Instituto Mexicano del Seguro Social, 461-463.